miércoles, 27 de junio de 2018

Viaje al oeste. Las aventuras del Rey Mono. Un clásico chino que vale la pena aunque tenga una moral anticuada.

Resultado de imagen de viaje al oeste

Mientras que uno puede nombrar varias novelas importantes de cualquier época de cualquier literatura europea, los chinos tienen sólo Cuatro Grandes Novelas, lo que es sorprendente en un país tan extenso, tan sumamente poblado, tan antiguo y con tan dilatada carrera literaria. Sin embargo, así es aunque sea sorprendente, todavía más porque "cuatro" en chino tiene una pronunciación muy parecida a la de la palabra muerte y tiene la misma connotación funesta que el trece en varias zonas de Occidente.

En parte, esto tiene cierta explicación evidente: la novela como género aparece tarde en cualquier literatura. La poesía fue la primera expresión literaria, con evidentes conexiones con la música, ambas muy relacionadas con la historia evolutiva de la especie humana. La humanidad sólo lleva escribiendo cerca de cinco mil años de sus entre cien mil y trescientos mil de existencia y la alfabetización total ha aparecido esporádicamente en bloques culturales durante esos cinco mil años. Los entretenimientos populares estaban muy ligados a la música y las veces que se disfrutaba de una narración sin más, esta solía ser corta y con rimas, como ocurre en los cuentos.

Nada de esto, sin embargo, impedía al analfabeto gozar de un buen libro, pues bastaba con un buen lector que narrara y todos lo escucharan. Esta, por cierto, era la manera más habitual de disfrutar la lectura en los tiempos antiguos. Se supiera leer o no, se "leía" en grupo y es la causa de que la palabra "lección" denote una variedad de un solo hablante y varios oyentes. San Agustín de Hipona cuenta que Orígenes leía solo, ni siquiera en voz alta como decimos ahora y basta entender que le parecía digno de ser contado para entender cómo era el goce literario entonces. Aquí se cuenta cómo se popularizó la lectura individual y en silencio, ¡y luego se quejarán de los móviles!

De todos modos, es obvio que no siempre había entonces tiempo libre y que el límite de narración está relacionado con la sed, amén que el de escucha era la memoria del oyente. Las primeras novelas suelen ser colecciones de relatos cortos (El Decamerón, El conde Lucanor, Los cuentos de Canterbury) o historias cortas como el Lazarillo de Tormes, en los cuales incluso se encuentran fragmentos adecuados para la lectura en voz alta.

Por otro lado, antes de la invención de la imprenta de tipos móviles era bastante difícil reproducir una obra demasiado extensa. Los copistas no eran demasiado rápidos y grandes partes de su esfuerzo se dedicaban a obras serias de filosofía o religión. No había tiempo para dedicarse a la ficción. La aparición de las novelas tuvo que esperar en cada ocasión todos estos elementos. Aún así, la alta cultura china siempre ha valorado más la poesía y pintura que a la prosa. De hecho, la razón de que el autor no firmara este libro está en que se habría visto vergonzoso en un funcionario dedicarse a semejantes menesteres, disfrutados para colmo entre el populacho.

¿Y de qué va Viaje al Oeste? Pues es una reconstrucción fantástica de un viaje auténtico de la China de los Tang a la India, en concreto al lugar donde se desarrollaron las enseñanzas de Buda, por parte del monje Xuanzang, más conocido como Tripitaka, que en sánscrito significa "Tres escrituras", las tres cestas de escrituras budistas que este monje estudió y tradujo en parte. Las razones eran de tipo teológico: el budismo que conocía Tripitaka era a veces elitista, proponiendo la salvación de unos pocos. Estas contradicciones inquietaban a este señor que quería encontrar coherencia, por lo que tenía deseos de consultar las fuentes originales del budismo, lo cual sólo se podía realizar en la propia India. No obstante, en aquel entonces estaba prohibido viajar al extranjero por una de las diversas guerras que de tanto en tanto conmocionaban China.

No obstante, el tal Tripitaka abandonó un día China sin permiso del emperador (cosa sorprendente en alguien de su categoría social, no creáis) y allá que fue acompañando a mercaderes. Durante su camino, tomó apuntes sobre los diversos pueblos de la ruta de la seda y cuando llegó a su objetivo, paso doce cerca de doce años estudiando hasta que volvió, pidió perdón al emperador por irse sin más ni más y se dedicó a la traducción de los rollos. Tiempo después, murió.

Pero, y como ocurre aquí con el cristianismo, nadie espera que un santo realice un viaje sin que le pasen cosas raras y he aquí donde entra el Rey Mono: la tradición asegura que Tripitaka encontró a cuatro ayudantes sobrenaturales que estaban destinados a ser sus discípulos antes de haber nacido. El más importante es el Rey Mono, un ser prácticamente omnipotente, llamado Sun Wukong como budista, nombre adaptado en Japón como Son Goku.

Sun Wukong no tiene un origen claro, como suele ocurrir con los personajes míticos. En otras tradiciones se pueden encontrar monos mágicos con poderes imparables, cuyas fuentes en último término pueden llegar al dios Hanumán. Los otros discípulos son Ba Chie, un cerdo monstruoso que mayormente está para que se rían de él, el bonzo Sha, una especie de rana que tampoco interviene mucho en la novela, y el dragoncito Yulong, que todavía habla menos porque hace las veces de caballo del maestro.

La razón por la cual Tripitaka encuentra a estos discípulos está en que posteriormente se le identificó como la reencarnación de la Cigarra de Oro, un discípulo de Buda que se habría dormido durante una de sus explicaciones y fue condenado por ello a reencarnarse y tener que llevar varias vidas ascéticas antes de poder volver a ser digno. En su avatar de Tripitaka, se le ha impuesto una serie de castigos que empiezan desde antes de su nacimiento (el budismo también es una religión sádica, ya ven), la mayor parte de los cuales está en ser capturado por una serie de monstruos que viven por esas montañas alejadas de la civilización.

Respecto a los discípulos, estos ayudan al maestro para limpiar las diversas faltas que cometieron, siendo el que más la armó el propio Sun Wukong, quien intentó ni más ni menos que invadir el Palacio Celestial después de haber trabajado cierto tiempo allí como encargado de las cuadras celestiales, hasta que el mismísimo Buda lo tuvo que parar y dejarlo bajo una montaña para que meditara sobre los males derivados de su violencia desaforada.

Así, el viaje de Tripitaka y sus discípulos se transformó en China en un tema sobre el que construir anécdotas de carácter fantástico y religioso. Del mismo modo que en Occidente hay diversas obras que narran los viajes de Hércules o de Ulises, el teatro chino creó diversas historias de Tripitaka y sus discípulos. Pronto quedó claro que, si bien hay un claro trasfondo religioso en estas aventuras, a la gente le gustaba ver a Sun Wukong dándole de palos al monstruo de turno y que a Ba Chie lo putearan de alguna manera (el humor grueso es universal).

Debido a ello, el espacio-tiempo se hubo de distorsionar por razones artísticas. Al verdadero Tripitaka le llevó unos pocos años llegar a la India y como hemos indicado pasó doce estudiando en la tierra de Buda, al ficticio le llevó casi la mayor parte de ese tiempo llegar hasta allí, con las ocasionales paradas causadas por los monstruos. En la novela se dice que de China hasta la India hay cincuenta mil kilómetros, y dejando de lado que pueda haber un error de traducción es obvio que es una exageración (es una distancia mucho mayor que la longitud del Ecuador). Aunque los sucesos descritos en el libro a veces se ambientan en las diversas tierras que cruzó Tripitaka, normalmente son exagerados y distorsionados, y otros son directamente inventados, claro está.

Con el transcurso de los siglos, se multiplicaron las obras de teatro en China y los países bajo su influencia, y a veces las aventuras del Rey Mono aparecieron en novelas, pero de la mayoría no se conserva demasiado. En pleno siglo XVII fue cuando apareció el texto considerado hoy en día como canónico, cuya autoría se discute por el motivo indicado más arriba. Muy probablemente es un pastiche en que el autor juntó partes de otras versiones, extractos de obras teatrales y alguna que otra idea de su invención, además de dotarlo de cierta unidad temática. Probablemente la mayor contribución del autor es intentar conciliar (a veces) las tres grandes religiones chinas, confucianismo, taoísmo y budismo, que conocieron guerras y no eran raros los conflictos entre sus seguidores.

Y aquí debo indicar que lo anteriormente escrito lleva como borrador cerca de un año en este blog, porque había planeado diversas partes sobre el Rey Mono. No obstante, como al fin y al cabo el buen lector entenderá mejor la novela si la lee, vamos a pasar a hablar de los temas de la novela. Tomada literalmente, la novela es un libro de caballerías: ocurren continuamente acciones extraordinarias, milagros desaforados y Sun Wukong poco menos que hace temblar el universo cada vez que se da de hostias con un bicho. Estas acciones se intercalan con los bromazos que los discípulos de Tripitaka se gastan entre ellos o contra algún pobre imbécil que se asuste de su aspecto monstruoso. Cuando a Tripitaka se le une Sun-Wukong, el libro alcanza un punto de reiteración, derivado del hecho de que la obra se basa en otras pensadas como unidades independientes.

Por lo general, la acción suele transcurrir así: después de algunos meses viajando, Tripitaka y los cuatro de la muerte (Jaja, como cuatro en chino es un número "mortal"...) llegan a un sitio donde ocurren maldades por culpa de algún monstruo, que secuestra a Tripitaka bien porque comiéndoselo heredará todo su mérito dhármico, bien porque en realidad era un aliado budista que actuaba para castigar a algún rey local. Sun Wukong y los otros pelean contra este y sus huestes hasta liberar al maestro, dándole matarile al bicho en el primer caso y dejarlo estar en el segundo. Este esquema suele variar un poco a veces, como cuando les roban a los discípulos las armas mágicas o cuando hay agua, porque es el pequeño punto débil del muy poderoso Rey Mono. De hecho, recomiendo al lector que se habitúe a sentir un continuo déjà vu si se decide a leer este tocho, de 2200 páginas.

Pero claro, como libro religioso, es esperable que haya un mensaje. La metáfora se desvela al menos en parte mientras uno lee el libro: el mono = la mente, el caballo = la voluntad, el cerdo = el cuerpo, el bonzo = los fluidos corporales (siendo honesto, los dos primeros son mencionados explícitamente). Tripitaka sería la persona como elemento físico tangible, y su actitud insegura y contradictoria se basa en el hecho de que, a pesar de ser un tipo acostumbrado al ascetismo, no posee la armonía propia de alguien que ha conquistado sus necesidades humanas. Esa es también la razón por la que el Mono Sun Wukong es el más poderoso de todos los discípulos de Tripitaka, pues encarna la más poderosa cualidad humana: la inteligencia. Sin embargo, los demás discípulos son asimismo importantes: el caballo sostiene al hombre llamado Tripitaka, sólo con la inteligencia no llegaría nunca, necesita voluntad. Por otro lado, para sentir las vicisitudes de los hombres, necesita un cuerpo y estar hecho como ellos.

Ahora que lo pienso, no es raro que sea Sun Wukong el discípulo que en más de una ocasión se pira: bien puede simbolizar que la inteligencia podría tentar a Tripitaka a abandonar y dedicarse a cualquier actividad más divertida. Esto también implicaría el por qué de la corona mágica que Tripitaka usa para castigarlo: simboliza su naturaleza regia, pero es también fuente de sufrimientos. ¿Cuándo no se ha dicho que la inteligencia suele estar relacionada con el pesimismo y, como consecuencia, con los dolores más profundos? Pero también la novela destaca que, siguiendo los principios adecuados, la inteligencia llega a lo más alto (Sun Wukong es llamad el Sosia del Cielo).

Huelga decir que la novela tampoco deja escapar la ocasión para presentar, aunque sin sermonear demasiado, diversos ideales budistas. Algunos de ellos son bastante similares a los de otras religiones, como pasar hambre, no frungir y llevar una vida de rezos, otras son quizás más peculiares. Siendo una religión principalmente atea, el budismo suele insistir en que todo es una ilusión. Así, por ejemplo, en algunas partes del libro se insiste en "ver sin formas, oír sin palabras" y otras expresiones similares.

Debo admitir aquí que considero que el budismo es un caso obvio de esa expresión inglesa que dice "Al fin y al cabo, la puta está muerta y además eso ocurrió en otro país", que se usa para afear a quien le quita importancia a un hecho grave alegando que no afecta a los presentes. En el caso de las religiones dhármicas, mucho me temo que es así. No sólo es que los diversos cleros (o equivalentes, si se prefiere) de estas religiones hayan caído en lo mismo que se les echa en cara con justicia al de las religiones abrahámicas, sino que tampoco se puede decir que no hayan creado problemas sociales de diversos estilos, como haber justificado las castas por supuestas acciones cometidas en vidas anteriores.

Tampoco me convencen sus propios principios, como el expuesto más arriba. Y no es que estén equivocados en base: la ciencia moderna ha demostrado que nuestros sentidos son muy engañosos, como demuestran las diversas ilusiones ópticas y auditivas que tanto gustan en neurología. Nuestros cerebros están preparados para detectar ciertas formas y discernir preferiblemente los sonidos de la voz humana al resto, por ejemplo. Por supuesto, algunos filósofos de la antigüedad lo intuyeron. Pero mi mayor desacuerdo viene con que el budismo cree tener una salida a las limitaciones humanas, lo que paradójicamente demuestra que los budistas cometen errores humanos: ¿Quién les dice que se pueda "liberar" la vista? La vista es un sentido muy útil, sin duda, pero siempre que tengas luz a mano. ¿Qué ocurre si quieres observar la verdadera esencia del fondo del océano? Porque, como allí apenas hay luz y lo iluminas, es predecible que no observes reacciones típicas por parte de la fauna. Es decir, que la vista está limitada, después de todo. ¿Pero sería posible que no lo estuviera? Me da que no.

Esto me hace pensar que a su manera este tipo de discurso, a veces descrito como nihilista o incluso misántropo según las ganas que tenga el escribiente de crear polémica (a mí me da igual cómo lo llamen), es muy dogmático: si una verdad no es absoluta, pues se rechaza con toda alegría, sin importar que pueda ser mejorada o incluso útil. Ese miedo a los errores es precisamente la característica más notoria del tocapelotas de Internet y además lo lleva a enfrentarse al prójimo destacando y exagerando detalles nimios en su ansia por derribar alguna afirmación que no les guste.

Por poner un ejemplo, hace tiempo leí este artículo en que se nos habla del horror que Bruno Latour, ese señor frecuentemente nombrado en ejemplos de la mierda del posmodernismo, sintió cuando tuvo la certeza de que los argumentos empleados por Trump para negar el cambio climático no son muy distintos de los suyos cuando se dedicaba a hablar del anacronismo del bacilo de Koch. La frase que más llama mi atención es esta, que prefiero traducir (2).

Siempre somos prisioneros del lenguaje, pues siempre hablamos desde un punto de vista particular.

No deja de llamarme la atención la idea de que seamos "prisioneros del lenguaje". Hombre, pues claro que mientras escribo esta entrada, me ciño a una serie de reglas semánticas, gramaticales, ortográficas y de puntuación a las que llamamos "idioma español", o castellano si prefieren, ¿pero me imposibilita elaborar la propia entrada? De hecho, ¿no son necesarias unas propias reglas para luego construir algo? Recuerdo que conocí a un tuitero, licenciado en filosofía, que decía que la idea de la libertad absoluta no era sólo imposible, sino además absurda. Al final tuvo que irse porque cayó en una actitud tóxica causada por el acoso de jaurías de cobardes y miserables.

De hecho, muchos señalan que el budismo hace no pocas veces buenas migas con un cierto tipo de charlatán que antepone, irónicamente, la subjetividad ante todo lo demás y acaba por ser un Paulo Coelho de la vida: el sentimiento encima de la prueba empírica, por ejemplo, porque se acaba afirmando que la experiencia ajena es inaprehensible, así que todo va sobre uno mismo, protagonista absoluto de la existencia. De hecho, se podría decir que este discurso lo ha superado ya la propia ciencia cuando por ejemplo explica la mecánica cuántica mediante el razonamiento del gato de Schrödinger, que está vivo y muerto a la vez mientras no abramos la dichosa caja o la también caja, pero infinitamente grande, de Einstein cuando explicó que la gravedad no era una fuerza, sino una deformación del espacio-tiempo. Y no niego el valor del koan como metáforas filosóficas, como la del asno de Buridán, lo que sí rechazo es que se venda en esa forma paternalista de racismo que es el orientalismo.

Dicho eso, la novela es interesante para entender cómo funciona el pensamiento mágico, pues se explaya en la numerología para racionalizar los poderes de los protagonistas, cosa esta que es desde luego una constante en la humanidad. En ese sentido, quizás habría sido una buena idea que la traducción hubiera dejado las medidas en los patrones originales, pero como las notas ocupan cerca de 200 páginas, habría resultado problemático. También vendrían bien ciertas aclaraciones, como que en las lenguas orientales el 10.000 es el número más alto que se puede decir con una sola palabra, por lo que tiene un matiz de "absoluto".

En resumen, es una lectura interesante para entender el pensamiento chino y, asimismo, para aquellos con cierto interés por los motivos más frecuentes en la fantasía de los países influidos por ese pensamiento, como Japón. De hecho, más arriba he dicho algo que habrá hecho que más de uno levante una ceja. Quizás el mayor pero que tengo es que la descripción del maestro no puede ser más desagradable, cuando el Tripitaka histórico debía de ser muy erudito pero también muy bravo, capaz de desobedecer a todo un emperador. Que además lo hiciera por una cuestión de honestidad intelectual hace que lo admire, aunque no comparta sus ideas.

A Viaje al oeste se le llamó Saiyuki en Japón, pues es la lectura de los ideogramas chinos originales. Este país tiene el honor de haber sido la cuna de algunos de los originales más antiguos de la literatura china y este caso no es una excepción. Dragon Ball es una historia basada ligeramente en el clásico chino. Sun Wukong es pequeño y cuando se transforma en algo suele olvidar la cola, lo que coincide con el aspecto de Goku al principio de Dragon Ball, sin duda una referencia. Aprovecho para realizar un inciso: mucha gente se refiere a Goku antes de su pelea contra Piccolo hijo como "Goku niño", pero lo cierto es que Goku decía tener doce años en la primera parte de Dragon Ball. No es que fuera un "niño", es que antes de dar el estirón era un puto enano, como Krilín. Además, siempre que se hablaba de su origen, se mantenía el misterio.

En lugar del sacerdote, tan arisco en la obra, Toriyama tuvo el acierto de introducir a Bulma, quien es recordada con mucho cariño por diversas razones: unos, porque fue un personaje al que definen como fuerte sin necesidad de dar hostias, cosas distintas que no obstante muchos confunden; otros, por el fanservice. Aquí sería injusto no recordar lo primero, pues es cierto que Bulma mostraba mucha iniciativa en las aventuras, pero ingenuo no tener en cuenta que algunos veían la serie cuando eran efebos. Como en la novela, Bulma encuentra a Goku y este inicia su viaje en busca de las famosas Bolas del Dragón.

Recuérdese como Bulma siempre se sorprendía de las habilidades de Goku y la defendía de los malhechores, como Tripitaka y Sun Wukong, respectivamente. Recuérdese además que los primeros enemigos de Dragon Ball, muy a pesar de ocurrir en la Tierra y sin alienígenas, eran en su mayoría animales antropomorfos y seres de aspecto extraño, empezando por Pilaf, el primer gran malo, que parece un duende. Por supuesto, no podemos dejar de nombrar el bastón mágico, que una vez más es el arma legendaria que Sun Wukong maneja con soltura. Este acaba siendo una parte del palacio celestial, que es un origen similar al de la Barra de los Extremos de Oro del Rey Mono. Y la nube mágica, pues en el mundo mágico chino, cualquiera que haya avanzado un poquito puede andar por las nubes.

Ten Shin Han es claramente Er Zhan, un personaje implicado en una primera captura de Sun Wukong, especialmente por el tercer ojo y porque al principio fue el rival más serio que tuvo Goku, llegando incluso a derrotarlo gracias a las circunstancias. Entre los amigos de Goku, hay un cerdo salido llamado Oolong, un gato parlante flotante llamado Puar y una especie de fantasma, Chaoz. Tampoco Krilín tiene un aspecto muy normal (no tiene nariz) y Mutenroshi es un inmortal taoísta. Además, después de matar a Piccolo padre, se descubre que en realidad es el alterego malvado de Dios. Este es un giro común en la obra original: el monstruo resulta ser una criatura celestial que bajó a la Tierra en el pasado y se volvió malvada.

En resumen, que es obvia la mayor influencia de Viaje al Oeste durante la primera parte. Después, apareció Dragon Ball Z y marcó el fin del personaje de Goku como versión moderna del todopoderoso Mono, pasando a partir de entonces a ser una especie de Superman: Goku ya no era un ser único de origen mágico, sino un alienígena enviado a la Tierra justo en el momento de la destrucción de su planeta natal. Porque las Bolas del Dragón pueden conceder la inmortalidad, debía enfrentarse a congéneres suyos, como el hijo de Kriptón lo hacía en Superman 2. La deriva del argumento es tan fuerte que ha hecho que Dragon Ball Z se perciba como una serie distinta de la que carece de la letra que debía ser un número (Toriyama escribió un 2 un poco anguloso), siendo motivo de disputa entre los que fuimos niños en aquella época (algunos somos además fans del manganime) sobre si es una serie buenísima o una puta mierda. Yo soy de la opinión que fue con franqueza mediocre, repitiéndose como el ajo en la superación de poder, aunque tampoco la quemaría.

De todos modos, para lo que nos ocupa, también hay unas cuantas referencias ocultas. Por ejemplo, la famosa habitación del tiempo hiperbólico que apareció por sorpresa a mediados del arco de los androides está basado en la creencia, comentada en la novela, de que en el cielo mitológico chino sólo pasa un día cuando en la Tierra pasa un año (eso implicaría que la Tierra estándar de Dragon Ball sería el cielo... ¡Era broma!).

Otro manga con una clara influencia de Viaje al oeste es One Piece. Siendo una obra hija de Dragon Ball, es tentador afirmar que la mayoría de sus parecidos con Viaje al Oeste nacen de ahí... Pero resulta que queda claro que Eiichiro Oda debe de conocer muy bien la novela, pues las referencias son continuas. En primer lugar, el protagonista, Monkey D. Luffy, se apellida "Mono". Luffy no puede nadar porque consumió una Fruta del Diablo, que dan superpoderes a cambio, lo que lo enlaza con el punto débil de Sun Wukong. En común con el Rey Mono tiene su carácter optimista y provocador, además de que su capacidad elástica recuerda a los cambios mágicos de tamaño de Sun Wukong.


Zoro emplea en ciertos momentos una técnica en la que tiene tres cabezas y seis pares de brazos, multiplicando sus espadas por tres. Una clara referencia a la transformación más querida del Rey Mono.


Nami emplea una barra "mágica" como arma y es capaz de hacer "hechizos" que provocan tormentas, que es otro de los poderes de los diversos personajes mágicos de Viaje al Oeste.


Y Robin, recordemos, se multiplica, truco que también domina Sun Wukong (siendo honesto, lo domina CASI todo).


Pero es la estructura de One Piece lo más parecido a Viaje al oeste a pesar de sus tremendas diferencias ideológicas: ambas historias tienen a sus protagonistas buscando un emplazamiento que está tremendamente lejos y que, para alcanzarlo, deben luchar contra numerosos enemigos. En dicho emplazamiento hay un objeto de tremendo valor, los tres cestos de rollos en el original, el propio tesoro "One Piece" en el manga.

Podría extenderme con más ejemplos, pero dejémoslo aquí. Aunque sólo sea por interés histórico y por el hecho de que cada vez se sabe más de la cultura china, no está mal empaparse en una obra capital de sus mitos.

Fuentes

La imagen procede de la cubierta del propio libro, claro.

Orígenes de la lectura silenciosa.

Artículo sobre los posmodernsitas y Trump.

Vídeo de Monkey D. Luffy.

Roronoa Zoro transformado.

Vídeo de Nami.

Vídeo de Nico Robin.

Más influencias de Sun Wukong sobre la cultura popular.

domingo, 17 de junio de 2018

Mis últimos proyectos.

Lo digo desde ya: no he trabajado en Thrylos desde la última versión. Ya entonces dije que habíamos cambiado de edición de Godot, uno de los motivos por el que no avancé más con aquel prototipo. El otro es más obvio: Thrylos es un concepto bastante abierto. Podría decir que es un juego de juegos, lo que implica un gran problema: necesito pensar cuidadosamente cada uno de esos juegos.

Debido a ambas razones, decidí empezar a hacer algo nuevo para al menos cambiar un poco de aires. Este proyecto es más simple, lo que implica que tengo un camino más claro y puedo centrarme mejor en los objetivos. También tengo decidido cómo quiero que continúe la idea, así que paso a paso la acabaremos. Tengo una gran parte completa, aparte de estar sacándole mucho más partido a Godot, que aprovechaba muy por debajo de sus capacidades.

Eso sí, hay una novedad, porque en verdad no es algo sólo mío, la idea es sin duda externa (y más cosas) y debe decirse que, si bien llevo al programación solo, la obra por derecho es también de otro: de Mario Domínguez Soler. Por la simple razón de que me sigue gustando The Revenge of Shinobi, he decidido que es buena idea coger a Carolina Linares, "Caroninga", y darle una versión propia, El jeugo de la ninga asesina (sic).

Ya seguiré informando.

My most recent projects.

Let's be honest since the start: I haven't worked in Thrylos since the last version. I had already explained then that the new released version of Godot was one of the reasons for the lack of progress of that prototype. The other reason is more obvious: Thrylos is based on a pretty open concept. It's better described as a game of games, which implies a great difficulty: I need to think carefully each of those games.

Due to both reasons, I decided to start something new for a change of scenary. This project is simpler, which implies a clearer way ahead that lets me focus better on my targets. I have also decided how to continue the idea, so step by step, I will finish it. I have already completed a big portion, aside from taking more advantage from Godot, which I exploited way below its full capacity.

There is, however, a great new in the fact that the project isn't only mine. The idea comes without doubt from outside (and other things) and it must be admitted that, while I'm doing the programming myself, the work also belongs legitimally to somebody else: to Mario Domínguez Soler. I'm basing the game in one of his characters, while at the same time it's a homage to The Revenge of Shinobi, a game I've always loved.

I'll inform again when the time comes.

Sources
Mario Dominguez Soler on Tapas.

domingo, 27 de mayo de 2018

Aletheia Moritat, de Santiago Bergantinhos y con ilustraciones de Mario Stalin Rodríguez. La filosofía de la Inteligencia Artificial.


Escrita primero en castellano, pero publicada en gallego en febrero de 2017, Aletheia Moritat está entre las más recientes novelas de Santiago Bergantinhos, más conocido como SuperSantiEgo. La publicación de la versión original, el presente libro que he leído, apareció hacia finales del anterior año. Además, por si eso fuera poco, esta última tiene como aliciente una colección de ilustraciones de Mario Stalin Rodríguez, más conocido como Necio Hutopo.

Aletheia Moritat se encuadra dentro de cierta narrativa general que Bergantinhos lleva algunos años desarrollando, que incluye elementos tales como la Caída o la Harmatía, a la que llama el Macrotexto. De hecho, en Aletheia Moritat hay algunos detalles que lo enlazan a un relato que ya apareció en El  hombre y su lágrima.

La novela está narrada en primera persona, técnica que Bergantinhos ha manejado más de una vez, y que suele aprovechar para presentar el mundo del relato mediante reflexiones del personaje narrador, así como rememorando sus experiencias personales. En este caso, Harshvardhan Wettin es un marshall de la Homologación, una especie de mezcla entre humanista y antropólogo que trabaja en el análisis de la Narración, que es el relato de la Humanidad sobre sí misma. Además, escribe moritats, relatos de sus aventuras, los cuales han sido adaptadas a películas y le han dado cierta fama. Wettin recibe una llamada de urgencia que lo obliga al principio de la novela a investigar un crimen en la universidad de Kuala Lumpur. Allí encuentran algo, no diré más para no ahondar en el argumento, que bien puede poner en peligro, de nuevo, a la Humanidad como en la Caída.

Como dice el propio Santiago en su reseña, la novela podría ser considerada cyberpunk, aunque en muchos pasajes parodia muy bien ciertos mesianismos surgidos en torno a esta ficción sobre la inteligencia artificial, a los que compara una y otra vez con creencias históricas que no tienen la misma respetabilidad por no emplear un vocabulario robado sin respeto de la informática. Hace otro tanto de la necesidad que tienen los seres humanos de reinventar a Dios por vías cada vez más inusuales: antes eran seres sobrenaturales, luego fueron alienígenas y ahora superordenadores. Y hace bien: Ya he perdido la cuenta de cuántas obras caen en un mesianismo ridículo, en el que el narrador cae en un paternalismo digno de lástima, por tratar a la mayor parte del prójimo como si estuviera compuesto por personas con graves problemas de aprendizaje. Los problemas de los seres humanos los solucionarán los propios seres humanos, ni más ni menos, a no ser que medie un golpe de muy buena suerte.

Como novela cyberpunk, los miembros de la Homologación reciben la ayuda de IAs muy avanzadas, que toman formas humanas visibles para quienes estén conectados a la "sobrerrealidad". Llamadas amicas, se las trata de vos y en el momento que comienza la novela van por la cuarta arquitectura, teniendo como hipotético límite el Turing C, es decir, puntuar 100 en una prueba de Turing. Cassandra, la IA personal de Wettin, así como la Aletheia del título, son personajes que acaban teniendo una importancia capital. Las IAs también existen en la educación, de hecho en la novela se menciona que las dos más importantes se llaman Platón y Confucio. Las grandes ciudades están dotadas al cien por cien de medios para garantizar la sobrerrealidad, aunque existen aún grandes zonas, llamadas transciudades, en la que se vive la realidad sin prefijos.

El resto de la población se divide entre los hoi polloi y los hoi oligoi, o sea los pobres y los ricos, como siempre en la historia. Para los primeros, la existencia es un poco como la actual pero con mejor tecnología informática y mejores condiciones de vida. Viven pasando el rato entreteniéndose en unas redes sociales que ya ofrecen lo mismo que la televisión y la realidad virtual. Tal como está descrito, se ha creado el espacio tonto, ya que lo de la caja ha quedado muy atrasado. Los segundos no son descritos, más allá de que las fortunas que se pueden alcanzar en ese mundo son extraordinarias desde nuestro punto de vista.

Los personajes, por cierto, son bastante variados en culturas, naciones y lenguas. El propio Harsha es un indio de religión sincrética de ascendencia alemana. Nanuma, un antiguo conocido suyo, es un xhosa de religión católica. Cassandra tiene aspecto de mujer oriental y Aletheia de europea. Una de las características de las narraciones del futuro de Bergantinhos es que la raza blanca ha quedado muy mermada, especialmente las poblaciones germánicas y eslavas. No obstante, queda gente con nombre español y portugués. Estos personajes a veces demuestran sus particularidades sin temores: Harsha adorna con una esvástica hindú su corbata.

A ese respecto, una curiosidad es que varios de ellos siguen un arquetipo, un tópico que se dedican a interpretar de modo riguroso. Harsha, por ejemplo, sigue el prototipo de detective de género negro, imitando el aspecto de Humphrey Bogart. El decano de la universidad a la que acude lleva monturas de gafas sin cristales, innecesarias por otro lado en ese mundo con curas genéticas para los problemas de vista, porque se ajustan a su arquetipo.

Dichos arquetipos parecen facilitar la idea que el prójimo se hace de alguien: en las adaptaciones cinematográficas de Wettin, realizadas por cierto con técnicas holográficas, Harsha sale con un diseño especialmente oscuro. A veces, estos y las particularidades culturales causan confusión entre gentes menos cultas: en una de las películas sobre Wettin, en su corbata ponen la esvástica nazi en vez de la hindú. Respecto a este último detalle, no se nos cuenta en qué año ocurren los hechos de la novela, excepto que bastante, pues ya ha perdido su connotación ngativa. Una de las cosas que menos le agradan a Bergantinhos, como nos cuenta varias veces en su blog, es que la ciencia-ficción dé fechas muy precisas, con lo que al final tienes que reírte de que en 2015 haya coches volando pero no tengan Internet. Curiosamente, como la novela tiene sus buenos momentos cómicos, los personajes se hacen muy cercanos, muy a pesar de que sean sobrehumanos y nos lleven siglos de ventaja. Es un poco una ley que parece actuar mediante la comedia, como dijeron en Muchachada Nui.


Existen varias referencias a obras famosas de ciencia-ficción y a elementos culturales actuales, como que cualquier bobuelo sea llamado homer o que cuando a una IA se la obliga a caer en un bucle sin salida, se la llame nuevemilear por HAL 9000. Como el propio Wettin es un experto en filosofía, entre otras materias, de tanto en tanto se citan diversos conceptos e ideas. Como ya ocurría en Het o El hombre y su lágrima, se discuten cuando ocurre algo que lo trae al caso con acierto. No sólo se nombra la filosofía occidental, sino también algunos conceptos de la filosofía india en la que Harsha, al fin y al cabo, ha crecido. Como en otras novelas futuristas, existe un idioma universal, un lenguaje lógico llamado únicamente "loj", que se expresa en letras grecolatinas y usa muchísimos símbolos matemáticos. No es mostrado sino en un pequeño ejemplo, del que se deduce que es extremadamente complejo.

El final es coherente con el argumento y no se puede decir que sea demasiado inesperado. Aprovecho para decir que no existen los finales felices ni los tristes: hay finales buenos que culminan exitosamente la historia, y lo que no son finales en el sentido narrativo. Lo demás son chorradas. En este caso no se ve reñido con una ambigüedad que permite al lector hacer su propia interpretación.

Bergantinhos ha prometido dos precuelas de esta novela. A mí desde luego me gustaría leerlas, pues Aletheia Moritat ha sido una lectura muy agradable. Y si puede repetir Mario Stalin Rodríguez como ilustrador, me sentiré plenamente satisfecho.

Fuentes: La imagen procede, obviamente, de la entrada de La Realidad Estupefaciente.
Presentación en gallego de Aletheia Moritat.
Presentación en castellano de Aletheia Moritat.
Blog de Necio Hutopo.
Entrada sobre El mundo irrisorio, en la que se desarrolla el Macrotexto.

domingo, 6 de mayo de 2018

A reflection about those who cry about cultural appropiation.

April has finished pretty caustic for Spanish Twitter. By "Spanish", I mean both the Spanish-speaking community and the users of Spanish nationality. The reason is in the next opinions, shared through Tumblr.


After a day and a half, I reflected enough to decide to not link the author of this text, filled with a very sad ignorance of geography. I think others have already done enough to make sure "they" (I don't know which gender this person self-identifies with) knows by now that Spain is in Europe and that, either Trump or not Trump, it's pretty difficult to put a wall between this country and the USA.


That said, it would be interesting to see a wall through the ocean.

Now, my worry is other. My worry is trying to understand how a human being can, first, give such misinformed opinions with an arrogant attitude and, second, maintain them in spite of the various answers received, from the most didactic and kind to the most insulting and unrespectful, trying to prove the error in them.

As a Spaniard, I assumed the fact that lots of people had a misinformed concept of Spain when I was mature enough, around 12 years old. After all, the contrary is true: my knowledge of, say, Bhutan or Nepal is almost null. Lots of Spaniards aren't even able to locate them on a map (indeed, I have the suspicion that lots of Spaniards doesn't know how to use a map, but that would require other post). Now, I would have never imagined that communications would advance to the point that an ignorant fool would lecture me wih the revelation of Spain being at the risk of being sorrounded by a wall.

Furthermore, this has come to coincide with the fact that certain Twitter user, an American of Chinese ancestry, has featured a public lynching towards a white American girl who has commited the enormous monstruosity to put on a Chinese dress for some kind of celebration. This user, whose name I don't want to remember (*), has made a pretty interesting accusation: the girl would be stealing "Chinese culture" by putting the dress in question. A millenia-old culture, stolen by an 18-year-old girl through an apparently innocent dress! And they say Harry Potter is the most powerful wizard ever!

It isn't the first time I've seen that the accusation of cultural appropiation has created problems to people, both the "perpretators" and the accusators. It's still epic that moment where somebody got really mad with certain Tumblr user protesting relentlessly about a girl with a kimono.


In Dragon Ball, the last replier would be the hyper-legendary Super Saiyajin or something similar.

If there's something I really love about that reaction, it's how it extends about Japanese culture being the product of external influences such China or Korea. This person, whoever it may be, understands the fact that cultures aren't isolate galaxies, but fluid phenomena where their elements are mixed once, twice, three times, so many times it's indeed confusing. That's why humanities and social studies exist, after all.

Now, it seems America seems to believe firmly the contrary idea: cultures are actually isolate, so their members should be isolate. This is explained when you consider its history: the USA was built by pioneers that came from overseas and that clashed or wiped out the original inhabitants of the land. Furthermore, it exploited various loads of slave work, not always recognized honestly, in its expansion and growth: West Africans, Japanese, Filipinos, Irish...

From the start, the USA was very contrary to miscegenation. Laws against interracial marriages are pretty well known. To make things even more complicate, religion also helped to separate groups even more. While historically famous for religious tolerance, in practice Catholics and Jews married within their respective groups. It's well known that both groups were an objective in the point of view of the KKK and also explains why Irish were discriminated in spite of their whiteness. The exception were Europeans such like the Germans and the Dutch, who shared skin colour and religion. At the same time, religion also made very difficult to consider other worldviews, as they were considered proper of heathens.

This has made the USA a multicultural country, ruled by the WASP. But it's a very remarkable multicultural country where every culture can be identified as belonging to a given "racial" group. As it happens with other concepts, "race" identification depends a lot on the knowledge about a given group, and it's even recognized that it's a nineteenth-century concept that has been updated plenty of times. The word ethnics is preferred, because it also takes into consideration cultural elements, though it's still relative to the knowledge of speakers.

Because, as it happens everywhere, how the different ethnics are called in America show the influence of how statesmen classified new immigrants. Hispanic makes sense when you consider the mother tongue above everything else, but Spanish is one ot the three most spoken languages in the world, so it's expectable to find very diverse populations among its speakers. Asian is the name that identify certain type of face that is a majority in East Asia, in spite of the cultural diversity of the region. Ethnics, then, aren't absolute form the same reason that cultures aren't static: people can choose if mixing or not.

Racism combined with xenophoby, on the other hand, has always liked to mock what can't understand. "Funny" stereotypes appeared to make fun of the different, like it has been the case for millennia. All these factors, combined, somewhat explain how American culture has created the concept of cultural appropiation: a way to attack both hypocrisy and nasty jokes.

Now, this finds two problems: first, the concept of cultural appropiation doesn't make much sense outside America. Let's remind the aforementioned explanation of the origins of Japanese culture: in most of countries, learned people know that the national culture is a mixture of numerous origins. There is also the fact of regional cultures: America tends to assume that a country means a homogeneous culture, likely due to the fact that is a pretty young country.

The second problem arises when Americans somewhat expect the same attitude from people from other countries... And it isn't the case. Notice how the person of the first comment seems to state that Spanish is a language for minorities. But, as I have said later, it's one of the three most spoken. The math doesn't make sense, literally. They don't realize that Spanish is minoritary in the USA, but not in Spain. It's also notorious in the answer in the post of the girl with a kimono: there is no trace of perceived inferiority.

And it makes perfect sense: in their respetive countries, neither Spaniards nor Japanese are minorities. The same happens everywhere, but Americans don't realize it. Maybe the fact that the word "culture" seems to be applied especifically to minorities in America influences a particular mindset, so when they hear "Spanish culture", they assume it must be a minority.

But there is another reason, unrelated to racism or xenophoby: self-identification. This is likely the most important personal concept in the postmodern world. In other times, personal identity was something that only a handful of people worried about (most of people strove to survive). Nowadays, even very humble people can have some spare time to reflect who they're really. Ethnics and what Americans understand as culture have given some people the answer to their identity: "my identity is Chinese/Hispanic, even if I've always lived in America, because I will never be seen as a WASP".

I can't blame them, honestly. I can blame them for trying to lecture everybody else in this little blue planet, but they haven't created this cultural clima of obsessive individualism that finishes being narcissistc or even solipsistic. indeed, they're victims of a combination of bad education and toxic references, where it's more important to be noticed than what you're really doing.

Basically, paraphrasing Oscar Wilde, we have really everything in common with America nowadays, except, of course, culture.

* Yes, that's a reference to The Quixote. If you aren't Spanish but still use it, I'll send the PC police to your home.

Sources
The images with the very peculiar opinions come from Twitter, respectively from @gwrs_ and @LordoLordor.
The part of map showing the USA and Spain (and Portugal) is a section obtained with Google Maps.
The article about race.
The origin of the word ethnics.

viernes, 20 de abril de 2018

Las aventuras políticas de Zipi y Zape. ¡Suicídate, escoria!

Se sabe que a José Escobar, creador de los famosos Zipi y Zape, le buscaron las cosquillas por su otro personaje más conocido, el célebre Carpanta. El motivo era el hecho de que Carpanta fuera un pobre cuya motivación principal era comer. Según la censura franquista, el guión era absurdo pues en la España de entonces "nadie pasaba hambre". Ya era un conocido de las autoridades: al término de la guerra civil pasó año y medio en la cárcel por razones políticas, y todavía tuvo suerte pues la condena inicial era de seis años. Consúltese la Wikipedia, por ejemplo.

El resto es bien conocido: llegó a ser uno de los grandes de Bruguera desde muy temprano, pues ya era bastante mayor (nació en 1908) cuando empieza a asociarse esta editorial con la historieta, como por aquel entonces se llamaba en España a ese género artístico que consiste en enlazar dibujos para que narren historietas. O como hace poco he leído: representar cuatro dimensiones en sólo dos.


A mí, personalmente, nunca me hizo mucho tilín, aunque he leído muchísimas de sus historietas, pues en casi todos los volúmenes de historietas que me compraban mis padres, así como en los suplementos que traían los semanarios de diversos periódicos, salía algo suyo. Debo admitir que preferí primero a Mortadelo y Filemón para luego ir cogiéndole gusto a un señor que firmaba sus obras como "by Vázquez", adelantándose en varias décadas a los anglicismos gratuitos. En cualquier caso, es innegable que Zipi y Zape son los personajes del cómic español más célebres junto a los ya mentados agentes de la T.I.A. y al Capitán Trueno.

Como es la norma con este tipo de obras que se escriben durante décadas, los Zipi y Zape conocieron muchas épocas. Empezando sus primeras historietas hacia 1948, Escobar no abandonaría los personajes y continuaron siendo publicados hasta 1994, año de su fallecimiento. Al principio eran notoriamente más gamberros, moderándose con el tiempo a personajes más consistentes, como por ejemplo comentó mi compinche Randy Meeks en Twitter, la familia no se llamaba inicialmente Zapatilla y tampoco el padre se llamaba Pantuflo.


También conocieron historietas más largas, de 44 páginas, como fue el caso de Mortadelo y Filemón. Después de Escobar, hubo un conocido intento de continuar los personajes por parte de Ramis y Cera, del que he leído varias opiniones pero no la creación en sí, así que no puedo opinar. También  ha habido adaptaciones animadas y cinematográficas, las cuales no han captado mi interés porque, repito, la obra de Escobar no está entre mis favoritas. Sólo he visto la adaptación cinematográfica de 1982 y sólo puedo decir que fue una experiencia surrealista. Aquí le hacen una crítica mayormente acertada.

Y, después de esta introducción, hablemos de la historieta que ha hecho nacer la presente entrada: Las aventuras políticas de Zipi y Zape, título un tanto engañoso porque el verdadero protagonista de la historieta es don Pantuflo Zapatilla. Su existencia me fue revelada a través de Randy, quien me la pasó además. Pero obsérvense las imágenes, que al fin y al cabo hablan por sí solas.



En efecto, Las aventuras políticas de Zipi y Zape es una obra de 1988 dibujada por José Escobar y escrita por Manuel Vázquez Montalbán, publicada en la revista Tiempo y de la que, según he podido ver en el foro de la T.I.A. que se hizo eco hace unos años de la existencia de la misma, no hay ninguna recopilación. No sé si sólo por el propio tema o porque también haya problemas legales con los derechos de la misma, pues pertenece en parte al escritor.

Básicamente, como historieta no se puede decir que sea lo más grande que se haya visto. Es una recopilación de chistes a costa de diversos políticos de entonces, algunos todavía conocidos como José María Aznar o Felipe González, al fin y al cabo presidente de España por aquellas fechas. La estructura es muy simple: don Pantuflo visita a diversos prohombres con la intención de que lo ayuden en su propósito de ser un buen político de centro. Durante las mismas, claro está, algo ridículo ocurre, a veces auspiciado por sus famosos hijos gemelos, quienes muy en su línea intentan ayudarlo. Dichas visitas abarcan dos páginas, lo que es un cambio respecto a lo que era habitual en los capítulos de las historietas largas de Zipi y Zape, normalmente de cuatro.

Algunos chistes tienen mucha gracia, como este que se expone a continuación y que da el segundo título a esta entrada.


No sólo eso, sino que fue el título del programa de radio que Randy Meeks le dedicó, entre otras cosas, a esta historieta. No ha sido el único, pero bien intuyó Vázquez Montalbán que tanto posmodernismo nos traería el novedosísimo mensaje de que, si algunos ganan, serán buenos y, si eres pobre, algo habrás hecho mal. Nada de solidaridad, la autorrealización consiste en criar narcisismo hasta que sea una enfermedad mental. No hay más que ver Twitter, en que todo el mundo intenta ser una celebridad y hasta personajes como Neil deGrasse Tyson o Richard Dawkins reciben culto personal.

En cualquier caso, otro intercambio gracioso está en esta página, en la que vemos a don Pantuflo en pleno duelo dialéctico contra Felipe González.


Como se puede adivinar ya en estas dos páginas, los personajes están desde luego bastante fuera de registro, aunque tienen rasgos comunes con las historietas comunes. Don Pantuflo se expresa de modo muy melifluo hasta cuando es un cabrón, Jaimita es relamida y a veces expresa sus deseos amatorios por algún personaje de entonces, el abuelo es un antiguo rojeras muy disgustado en general y hay un loro para que suelte gracias... Y que a mí me resulta sospechoso, porque el hecho de que el grupo familiar se componga de los padres, los ZZ, el abuelo y el loro sabiondo me hace pensar que Vázquez Montalbán o la revista había pensado hacer estos guiones para la familia Cebolleta, en especial porque el loro parece tener una relación muy estrecha con Zipi y Zape. Sin duda, los dos últimos miembros familiares sustituirían a mis admirados abuelo Cebolleta y el loro Jeremías, que eran los que distinguían a la familia de Vázquez de otras familias.

Tebeos: OLÉ Nº 4: LA FAMILIA CEBOLLETA, DE VÁZQUEZ (BRUGUERA, 1971) 1ª EDICIÓN. BUEN ESTADO - Foto 1 - 51676581

El abuelo Cebolleta es seguramente el segundo personaje más logrado de Vázquez, aparte del más conocido aunque no sea de manera directa.

Mi sospecha es mayor por el hecho de que el abuelo es padre de Jaimita, cuando en las demás historietas es el de Pantuflo. Tampoco se ve ni rastro de su esposa, que en los cómics existía. Además, los abuelos vivían en otra vivienda. Tampoco descarto que haya historietas en que sean como aquí aparece, al fin y al cabo el "canon" de este tipo de ficciones suele ser leve.

Y este es el caso: seguramente la mayor debilidad de Las aventuras políticas es que estructuralmente es una historieta como cualquier otra. Además, una que depende mucho de los referencias. Decía SuperSantiEgo en La realidad estupefaciente que leer ahora best-sellers de hace unas décadas puede ser difícil porque se mencionan muchos hechos que en su día estaban en boca de todos. En estas aventuras ocurre a veces, aunque es justo admitir que gran parte de la gracia está en ver los tejemanejes de la política, iguales hoy en día.

Aprovecho para denunciar la mala costumbre de llamar "novela gráfica" a cualquier composición de viñetas, máxime cuando viene de un pedante resabiado. Una novela, se supone, es una obra literaria en la que no sólo ocurren cosas, sino que se supone que las cosas muestran una evolución, en el tono, en el protagonista, en lo que sea. Por eso decimos que La metamorfosis es una novela de muy corta extensión, mientras que por ejemplo Maupassant escribió relatos cuya extensión supera a la anterior. Así que no, no todos los tebeos/historietas/llámalos como te dé la gana mientras se entienda son "novelas gráficas", aunque lo recomiende el equipo de márketing para la adaptación cinematográfica. Dicho eso, hay que recordar que vivimos en un mundo en que se llama "novela" a cualquier serie televisiva de cierta extensión...

Las aventuras políticas de Zipi y Zape queda como una curiosa anécdota, en la que el propio autor accedió a hacer una versión "seria" de sus personajes. Otros personajes de la cultura popular también han sido "víctimas" de versiones "adultas", en las que bien salían hablando de asuntos serios, bien luciendo humor negro o chistes verdes; en cualquiera de los dos casos con mayor o menor fortuna. Varias de estas versiones son obra de bromistas más interesados en llamar la atención que en crear obras consistentes. Un caso que nombraremos, ya que hablamos de historietas, es el del Mortadelo y Filemón pornográfico, que hizo un negro de Bruguera, Ramón María Casanyes, como venganza por la explotación a la que fue sometido. Aquí dejo el enlace y advierto que es muy explícito.

Fuentes:
1- Crítica de la película de 1982 de Zipi y Zape.
2- Discusión del Foro de la T.I.A. en que se comenta la existencia de la historieta.
3- Programa de Normas de equivocación en que se menciona la historieta.
4- Imagen del tebeo de La familia Cebolleta.
El resto de imágenes proceden de la copia electrónica que el foro de la T.I.A. elaboró de una copia impresa de Las aventuras políticas de Zipi y Zape.

viernes, 30 de marzo de 2018

Cuarta versión de Thrylos.

Pues aquí está. Esta trae idiomas, pero es notoriamente más corta y no hay combates. Debo admitir que gran parte del trabajo ha ido sobre cómo automatizar ciertas operaciones que no son visibles a nivel de jugabilidad y sobre el cambio de escenas. Otro cambio que acabó por afectar mi interés en introducir nuevos personajes es la aparición de Godot 3.0 estable en Steam, el cual trae nuevos métodos más ventajosos que serían largos de enumerar aquí.

Incluso me planteé no sacar esta versión, pero he decidido que sí aunque sólo para que se disfrute de los idiomas. Aquí el enlace.